miércoles, junio 17, 2009

Trigésima quinta colaboración para x7

Tamara de Lempicka en Bellas Artes.

La noche del pasado jueves 4 de junio, en el Museo del Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México, el presidente de la República, Felipe Calderón, inauguró la primera retrospectiva de la pintora Tamara de Lempicka que se realiza en América Latina, abierta al público desde la mañana siguiente y hasta el próximo 2 de agosto.

Aunque tal vez su nombre no sea familiar para muchos, Tamara de Lempicka fue una de esas mujeres de finales del siglo XIX y principios del XX, que no se sometieron a las normas sociales imperantes para su sexo, y contribuyeron a redefinir el papel de sus compañeras en el mundo occidental, además de que realizaron invaluables aportaciones culturales. Mujeres como Lou Andreas Salomé, Marie Curie, Virginia Woolf, Vita Sackville-West, Colette y, en nuestro país, Antonieta Rivas Mercado, Nellie Campobello, Frida Kahlo, Pita Amor, Elena Garro, entre muchas otras. Todas ellas tienen en común que rompieron los moldes y vivieron según su libre albedrío; salieron de la cocina, del lecho matrimonial, de la sala de estar, para entrar en los laboratorios, las bibliotecas, los talleres; no sólo fueron la señora de, la esposa o la amante, y se convirtieron en enormes personajes de leyenda que proyectan sombras tan grandes que incluso llegan a opacar su trabajo. Porque, seamos honestos, se escriben biografías, se filman películas, se hacen retrospectivas, curadas y comentadas por famosísimos expertos, a las que todos asistimos para repetir los clisés de siempre, pero pocos apreciamos verdaderamente las obras, menos leemos los libros y tratamos de comprender las ideas. Paradójicamente, estas mujeres fabulosas siguen siendo ninguneadas.

Tamara de Lempicka, cuyo verdadero nombre era María Górska, nació en Varsovia, Polonia, o Moscú, Rusia, en 1898 o 1900. Sus padres eran miembros de la alta sociedad polaca, así que recibió una educación privilegiada y vivió como una aristócrata, divirtiéndose con la crema y nata del Viejo Continente. En 1912, al divorciarse sus padres, se instaló con su madre en San Petersburgo. Casó muy joven con Tadeusz Lempicki, con quien tuvo una hija llamada Kizette. Al estallar la Revolución Rusa, él fue arrestado por los bolcheviques, pero ella logró su liberación y la pareja huyó de Rusia, peregrinando por varios países de Europa, como otros refugiados.

La parte más conocida de la obra de Tamara de Lempicka se inscribe en el estilo llamado Art Decó, un movimiento muy popular en el periodo de entreguerras, que amalgama elementos de varias de las vanguardias de finales del siglo XIX y principios del XX: del Futurismo, toma la adoración de la máquina, la tecnología, la velocidad; del Cubismo, el uso de figuras geométricas; del Fauvismo, el color y del Art Nouveau, la elegancia. Lempicka fue una magnífica retratista, captaba y reproducía la compleja psicología de sus modelos, a quienes además dotaba de gran fuerza. Así ocurre en el retrato del escritor francés André Gide, a pesar de su pequeño formato. También sobresalen sus autorretratos, como el famosísimo Tamara en el Bugatti Verde. Es reconocida por sus pinturas de mujeres, cargadas de erotismo, que no falta incluso cuando la modelo es su hija Kizette. Las figuras de Lempicka poseen una calidad escultórica, que recuerda a las de Miguel Ángel, especialmente a la Sagrada Familia conocida como el Tondo Doni.

Usualmente, no estoy de acuerdo en que se exhiban los apuntes de los artistas, por respeto al hecho de que éstos no los consideran obra terminada. Me parece que son un excelente material para investigadores, pero nada más. Sin embargo, en el caso de Lempicka, sus estudios muestran su gran dominio de la técnica. Son figuras reducidas a su máxima sencillez, realizadas sólo con las líneas necesarias, pero seguras, fuertes, que recuerdan a los mejores dibujos de Picasso.

El trabajo de Lempicka mostrado en Bellas Artes también incluye pinturas de tema religioso y social, así como naturalezas muertas, que forman la parte menos conocida de su obra, pero donde no está ausente su maestría. Por ejemplo, el lienzo La comulgante, de 1918, ostenta una composición perfecta, dominada por el color blanco de la vestimenta de la modelo, que por sus pliegues nos recuerda a La transverberación de Santa Teresa, de Gianlorenzo Bernini, y que posiblemente Orlan tenía en mente cuando creó The draped / the baroque y se convirtió en St. Orlan.

La exposición se completa con varias fotografías de la artista, donde es vista por la cámara con el mismo glamour que las grandes estrellas del Hollywood.

Tamara se divorció de Tadeusz Lempicki en 1928 y en 1933 casó con el Barón Raoul Kuffner, con quien se instaló en Estados Unidos y quien falleció en 1962. Después del gran éxito que tuvo en las décadas de 1920 y 30, la obra de Lempicka fue parcialmente relegada al olvido hasta que la redescubrió Alain Blondel en 1970. Ahora, además de estar en importantes museos del mundo, sus pinturas forman parte de las colecciones privadas de Madonna, que se ha inspirado en ella, Jack Nicholson y Barbara Streisand.

En 1978 Tamara se mudó a Cuernavaca, donde murió en 1980. Sus cenizas fueron esparcidas en el Popocatépetl. No perdamos la oportunidad de encontrarnos con esta gran mujer, que eligió a nuestro país como lugar de descanso eterno. La retrospectiva en Bellas Artes incluye las siguientes actividades: visitas narradas dominicales “Recorre con Tamara de Lempicka el glamour de los años 20”, que se llevarán a cabo de manera gratuita los días 7, 14, 21 y 28 de junio, a las 12:00 horas. Para los interesados en conocer las características estéticas del estilo Art Decó, se ofrecerá el taller “Entre las líneas del Art Decó: lo decorativo y lo funcional”, gratuito los días 6, 7, 13, 14, 20, 21, 27 y 28 de junio, a las 13:00 horas. El 23 de junio, a las 18:00 horas, se presentará el catálogo de la exposición Tamara de Lempicka, con un panel de especialistas que se encargarán de dar a conocer la importancia de esta artista en la historia de la pintura contemporánea, como impulsora de la liberación femenina y en este contexto, la trascendencia que tuvieron las mujeres en el cine, la moda, la filosofía, la literatura y el teatro durante la primera mitad del siglo XX. Finalmente, el Museo del Palacio de Bellas Artes ha organizado un coloquio sobre la obra de Tamara de Lempicka, en el que participarán diversos especialistas. Estas conferencias se ofrecerán el 14 de julio, a las 19:00 horas.