domingo, marzo 29, 2009

De Daniel Reguera

NO QUIERO VOLVERME SOMBRAS
QUIERO SER LUZ Y QUEDARME

martes, marzo 24, 2009

DE PETER PITZELE

¿QUÉ ES UN MIDRASH?

Cuando Dios se dedicó a crear la obra incomparable que ahora conocemos como la Biblia, hubo una grande y entendible curiosidad entre las huestes celestiales sobre su contenido y su forma. Dios nunca antes había puesto una obra por escrito. Así que las especulaciones fueron, desde luego, abundantes, todas las posibles categorías de la composición literaria fueron creadas por los ángeles, mientras esperaban impacientes la publicación de la magna obra de Dios.

Algunos decían que sería un poema de dimensión épica, algunos decían que seguiría el patrón de un relato, debido a que lo que Dios escribe o dice debe ponerse de manifiesto en uno de los ámbitos de la Potencialidad Divina. Otros decían que casualmente habían escuchado reír a Dios, así que dieron por hecho que escribía una gran comedia.

Y hubo otros aun –y algunos de éstos estaban de lo más próximos al estudio celestial al que Dios se retiró para escribir– que sostenían que a veces escuchaban gemir a Dios, y más de una vez, sollozar ruidosamente y lamentarse. Por lo tanto, decían ellos, debe tratarse de una tragedia. Algunos sostenían que cualquiera que fuese la obra debería ser llamada ficción, ya que cualquier cosa que proviniese de la Mente Cósmica sería una invención de la Imaginación Divina, y por eso mismo, irreal, aunque había, desde luego, otros más que tomaron la dirección opuesta y decían que Dios era el alma misma de la ciencia y que cualquiera de sus redacciones expresaría las leyes del universo.

Midrash es un método usado por los rabinos para explicar historias bíblicas, con el cual logran un gran entendimiento de los relatos bíblicos al expandirlos. El Instituto para el Midrash Contemporáneo (The Institute for Contemporary Midrash: www.icmidrash.org) lo explica de esta manera: “el Midrash llena las grietas… pone carne sobre los huesos… reinterpreta historias y personajes… da voz a aquellos quienes en el relato carecen de voz.”

Traducción de Francisco Javier Lagunes Gaitán.

De Marion McNaughton

UN MIDRASH FEMINISTA
(a propósito del sacrificio de Isaac, según Génesis 22)

Y con un corazón apesadumbrado fue Abrahán con su esposa Sara y le dijo: “Dios me ha dicho que tome a nuestro hijo Isaac, aquel a quien amamos, y lo sacrifique como ofrenda propiciatoria”.

Y Sara dijo: “Una jugada audaz, esta Dios no es ninguna tonta. Esa es la manera en que te está probando. ¿Qué le respondiste a Ella?"

Y Abrahán replicó, “No dije nada. Quiero que Dios sepa que le obedeceré sin preguntar. Haré lo que Él manda”.

Y Sara alzó sus manos en desesperación y dijo: “Abrahán, eres un tonto cabeza hueca. ¿Con qué clase de Dios piensas que estás tratando? ¿Qué clase de Dios querría que asesinaras a tu propio hijo para probarle qué tan religioso eres? ¡No seas tan estúpido! Ella está tratando de enseñarte algo: que debes retar aun a la más alta autoridad y cuestionarla sobre el bien y el mal. ¡Discute con Ella, lucha contra Ella!” Pero las palabras de Sara sonaron para Abrahán como blasfemia, y se fue a las montañas con su hijo Isaac.

Y Sara le dijo a Dios, “Hermana, estás jugando con fuego. Mi esposo es demasiado estúpido para entender lo que estás tratando de mostrarle, él no escuchará mis palabras y no te va a desafiar; si no lo detienes, matará a nuestro precioso hijo ¿es eso lo que quieres?”

Y Dios dijo, “Sara, ellos tienen por delante un largo viaje hasta las montañas; espero que alguno de los dos tenga sentido común”.

Y Sara dijo, “Como es el padre es el hijo. Tendrás que enviar un ángel”.

Y sucedió como Sara dijo, y el ángel de Dios habló a Abrahán y le dijo que no matara a su hijo. Y Abrahán sacrificó un carnero como ofrenda propicia. Y el ángel de Dios habló a Abrahán por segunda vez y le dijo que su progenie sería tan numerosa como las estrellas en el firmamento y que poseería las puertas de sus enemigos. Y el ángel de Dios habló a Abrahán por tercera vez y le dijo “porque estuviste dispuesto a matar a tu propio hijo en el nombre de tu Dios serás conocido como un gran patriarca y millones seguirán tu ejemplo. Y creerán que Dios es un Dios celoso y demandante, y estarán dispuestos a sacrificar a sus hijos en su nombre y para su gloria. Y habrá derramamiento de sangre y matanzas en todos los confines de la tierra”.

Y Abrahán regresó a su esposa Sara y dijo, “Dios está complacido conmigo por lo que seré un patriarca poderoso”.

Y Sara no dijo nada. Pero tomó las vestiduras de Abrahán e Isaac que estaban manchadas con la sangre del carnero, y las llevó al río para lavarlas. Y el río se tiñó de rojo con la sangre de generaciones por venir, y Sara lloró amargamente.

Y Dios vino a Sara a la orilla del agua y dijo, “Hermana mía, Sara, no llores. Estabas en lo cierto. Tomará tiempo. Mientras tanto, mantente firme en lo que sabes de mí y dilo audazmente. Yo soy como tú sabes. Muchas generaciones pasarán y un nuevo conocimiento vendrá a los hijos de Abraham, pero hasta entonces Seré tergiversada y desoída, excepto por unos cuantos. Debes mantener viva Mi verdad”.

Sara se secó los ojos, recogió las vestiduras lavadas y dijo, “Como si no tuviera suficientes cosas que hacer…”

lunes, marzo 23, 2009

De Clarice Lispector

VIDA AL NATURAL

Pues en el Río había algo como el fuego de un hogar. Y cuando ella advirtió que, además del frío, llovía en los árboles, no podía creer que tanto le fuese dado. Y el acuerdo del mundo con eso que ella ni siquiera sabía que necesitaba como el pan. Llovía, llovía. El fuego encendido guiñaba hacia ella y hacia él. Él, el hombre, se ocupaba de eso que ella ni siquiera agradecía; el atizaba el fuego en el hogar, lo cual era su deber de nacimiento. Y ella, que siempre estaba inquieta, haciendo cosas y experimentando, curiosa, ella no se acordaba siquiera de atizar el fuego: no era su papel, pues tenía a su hombre para eso. No siendo doncella, que el hombre entonces cumpla su misión. Lo más que ella hacía era instigarlo, a veces: "Aquel leño --decía--, aquél todavía no enciende." Y él, un instante antes de que ella acabara la frase que lo advertía, él ya había notado el leño, era su hombre, ya estaba atizando el leño. No le daba órdenes, porque era la mujer de un hombre que perdería su estado, si ella le daba órdenes. La otra mano de él, libre, está al alcance de ella. Ella lo sabe, y no la toma. Quiere la mano de él, sabe que la quiere, y no la toma. Tiene exactamente lo que necesita: poder tener.

Ah, y decir que esto va a acabar, que por sí mismo no puede durar. No, ella no se está refiriendo al fuego, se refiere a lo que siente. Lo que siente nunca dura, lo que siente siempre acaba, y puede no volver nunca más. Se encarniza entonces sobre el momento, se traga el fuego, y el fuego dulce arde, arde, flamea. Entonces, ella, que sabe que todo va a acabar, agarra la mano libre del hombre, y la enlaza con las suyas, ella dulce arde, arde, flamea.

Lispector, Clarice (2001) Cuentos reunidos. México: Alfaguara, p. 445.

sábado, marzo 21, 2009

La lengua castellana es machista

Zorro: Héroe justiciero
Zorra: Puta

Perro: Mejor amigo del hombre
Perra : Puta

Aventurero: Osado, valiente, arriesgado
Aventurera: Puta

Cualquier: Fulano, Mengano, Zutano
Cualquiera: Puta

Callejero: De la calle, urbano
Callejera: Puta

Hombrezuelo: Hombrecillo, mínimo, pequeño
Mujerzuela: Puta

Hombre público: Personaje prominente, funcionario público
Mujer pública: Puta

Hombre de la vida: Hombre de gran experiencia
Mujer de la vida: Puta

Puto: Enojado
Puta: Puta

Y hay más...

DIOS: Creador del universo y cuya divinidad se transmitió a su HIJO VARÓN por línea paterna
DIOSA: Ser mitológico de culturas supersticiosas, obsoletas y olvidadas

PATRIMONIO: Conjunto de bienes
MATRIMONIO: Conjunto de males

HÉROE: Ídolo
HEROÍNA: Droga

ATREVIDO: Osado,valiente
ATREVIDA: Insolente, mal educada

SOLTERO: Codiciado, inteligente, hábil
SOLTERA: Quedada, lenta, "ya se le fue el tren"

SUEGRO: Padre político
SUEGRA: Bruja, metiche, etc.

MACHISTA: Hombre macho
FEMINISTA: Lesbiana

DON JUAN: Hombre en todo su sentido
DOÑA JUANA: Mujer chismosa, la mujer de la limpieza, la señora que vende empanadas

(Gracias a Alejandro Carpizo)

viernes, marzo 20, 2009

Impreso en un paquete de mentas Usher

Lo mucho se vuelve poco con desear otro poco más.

jueves, marzo 19, 2009

De Antonieta Rivas Mercado

(Papel sin membrete, a mano)
24 de diciembre de 1928

Manuel: es Navidad. Esta privación es infinita y cruel. Estoy sola en un mundo de amargura. No merezco nada, nada. Demasiado me ha dado; sólo puedo implorar, si no amor, piedad. Es Navidad. Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

Hágame saber que todavía estoy viva.

Antonieta

Rivas Mercado, Antonieta. (2005) Correspondencia. México: Universidad Veracruzana, p. 135.

Impreso en un paquete de mentas Usher

El espíritu busca, pero el corazón es el que encuentra.

sábado, marzo 14, 2009

De Marilyn Monroe

AQUÍ YACE M. M. 87-52-83

Epitafio que la propia actriz escribió y nunca se puso. Publicado en el primer número de la revista Lee+, de la Gandhi.

jueves, marzo 12, 2009

Trigésima segunda colaboración para x7

Algunas reflexiones en torno a El reino del Coloso, el lugar del asedio en la época de la imagen.

a Richard Xingú

Advertencia: Esto no pretende ser un texto académico, ni siquiera una reseña. Son ideas y, sobre todo, preguntas, sueltas, desordenadas, tal vez, incluso, incoherentes; la libre acción del pensamiento ante una provocación; en realidad, ante dos provocaciones, la visita a la exposición El reino del Coloso, el lugar del asedio en la época de la imagen, curada por José Luis Barrios, que se encuentra actualmente en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y la lectura de Ante el dolor de los demás, ensayo de Susan Sontag sobre las imágenes bélicas, que me ayudó, no a comprender, sino a reflexionar, a cuestionarme, en sentido estricto, acerca de la primera.

1. Al entrar en el reino del Coloso, nos recibe la fotografía de un miembro de las SS, terriblemente golpeado. La mirada, puro terror; la nariz, un tubérculo sangriento; el rostro, deformado; las ropas, revueltas. En el reino del Coloso, los papeles de víctima y verdugo son intercambiables. ¿Quién tiene derecho a juzgar? ¿Existe una violencia justa?

2. Uno de los aciertos de la curaduría es que las 55 fotografías, que forman la parte medular de la muestra, no cuelgan de las paredes. Esto produce en nosotros, espectadores, una relación con las imágenes compleja, paradójica, pues nos acerca a ellas, ante las cuales, de por sí, no podemos responder con indiferencia ni con la mera contemplación estética; pero, a la vez, nos obliga a mantener cierta distancia: lo que vemos no es la realidad, sino su representación, que es, como afirma Susan Sontag, una selección, es decir, una exclusión. ¿Qué eligió el fotógrafo para mostrarnos?, ¿qué dejó afuera? ¿Y los editores? ¿Y el curador de la exposición? ¿Qué es lo que no ha sido visto? ¿Es real? ¿Las imágenes construyen la realidad o la vuelven irreal?

3. En la segunda parte de su texto sobre el MUAC, publicada en la revista Letras libres en febrero de este año, María Minera niega que la muestra curada por José Luis Barrios sea de arte contemporáneo, sino de fotografía periodística. Esto es, a todas luces, una lectura muy parcial, muy pobre; no sólo porque la exposición no se compone únicamente de fotografías, también de obras cinematográficas y otras, por llamarlas de alguna manera que resulta molesta por razones que voy a explicar a continuación, de arte propiamente; sino por una concepción muy estrecha de lo que es el arte contemporáneo. A estas alturas, resulta risible que alguien cuestione el potencial artístico de la fotografía, o el cine. Finalmente, como afirma Susan Sontag, todo lo que cuelga de las paredes de un museo es arte –afirmación, también, muy cuestionable, pues, si bien todo puede ser arte, no todo lo es, aunque se encuentre en un museo. Desafortunada o afortunadamente, los criterios para decir qué es y qué no es arte, son siempre trémulos, inciertos, cambiantes–. Y la fotografía periodística bien puede llegar a serlo. Ahí el trabajo de Robert Capa, su famosa foto del instante final de un miliciano español en la portada, publicado por la editorial Thames & Hudson, en su colección Photofile, que también incluye, entre otros, a Man Ray y Joel-Peter Witkin, de quien nadie dudaría que son artistas. Y es que las imágenes pueden ser leídas y significadas de muchas maneras, que pueden poco o nada tener que ver con la intencionalidad original de sus creadores. ¿Cómo consumimos las imágenes de la muestra?

Hace poco, un amigo me pidió que le recomendara un libro para entender el arte contemporáneo. Ante lo imposible de la tarea, le sugerí que comenzara por Después del fin del arte, de Arthur C. Danto, cuyo título lo dice todo. Sobre el tema, me quedo con el comentario, off the record, de Elia Espinosa, cargado de ironía, pero también de humildad y pasión: “Yo no sé qué es el arte contemporáneo, pero me encanta”.

4. Y está, también, el problema de la belleza. Suponemos que las fotografías periodísticas, especialmente las que muestran el dolor humano, no deben ser bellas, que la belleza les resta realismo. Pero la mayoría de estas fotos, sin duda alguna, son terriblemente bellas.

5. En esta fotografía vemos la calle de una ciudad. Lo especial, que nos roba la mirada, es la iluminación, “irreal”. El pie de foto nos indica: Nueva York, 11 de septiembre de 2001. Entonces lo sabemos: la calidad de la luz se debe a la gran cantidad de polvo que flota en el aire, procedente del derrumbe de las Torres Gemelas del World Trade Center. Y es que realmente una imagen no dice más que mil palabras. Las imágenes pueden conmovernos, pero las palabras nos permiten reflexionar y comprender.

6. Esta fotografía, de Huynh Cong Ut, es muy famosa, todos podemos reconocerla: Vietnam, 1972; unos niños huyen de su aldea arrasada; su carne se quema por el napalm rociado por los norteamericanos. El punctum: la niña desnuda, su boca abierta en un grito de dolor que, a pesar de su silencio, no podemos dejar de escuchar; su pecho plano; su sexo impúber. Vik Muniz reprodujo la imagen de esta niña en su serie de dibujos, fotografiados e impresos con la técnica de puntos que usan las publicaciones periódicas, Lo mejor de la revista Life; Banksy la hace correr de la mano de, sonrientes, Mickey Mouse y Ronald McDonald. Esta fotografía, como otras, es un hito cultural.

7. Hay, en la contemplación del dolor ajeno, una delectación morbosa. Y no sólo porque eso no me está pasando a mí. Como nos hace notar Susan Sontag, en la historia del arte hay tantos cuerpos torturados como desnudos. Recuerdo las representaciones de los mártires cristianos a partir del Concilio de Trento. Recuerdo el pasaje de la novela autobiográfica de Yukio Mishima, Confesiones de una máscara, donde el protagonista se masturba por vez primera ante la reproducción en un libro del San Sebastián de Guido Reni. Recuerdo a las personas que se detienen a ver los accidentes automovilísticos. Recuerdo que yo también me he detenido. Recuerdo que soy, penosa y gozosamente, humano.

8. ¿Tenemos derecho a ver estas imágenes del dolor de los demás? Susan Sontag afirma que no, a menos que podamos hacer algo para aliviarlo o podamos aprender de ellas. ¿Realmente aprendemos? Se suponía que el siglo XX iba a ser el de la hermandad entre los hombres, y fue testigo de algunos de los peores crímenes de un hermano contra el otro. Y el XXI parece que será igual o peor, hasta que el calentamiento global, o el meteorito, o la guerra total acabe con nosotros. Seguramente, esta apreciación es incorrecta. Toda época ha sido violenta, porque así es la naturaleza humana. La diferencia es que ahora tenemos medios masivos de comunicación. Pero éstos no sólo nos muestran, también saben hacerse de la vista gorda.

9. Las imágenes nos conmueven, pero no sentimos compasión por quien duerme a nuestro lado.

10. Según Susan Sontag, gran parte de la indignación que sentimos ante estas imágenes se debe a nuestra impotencia para aliviar el dolor de los demás. Que también puede encubrirse tras la máscara de la indiferencia. No puedo cambiar el mundo, así que mejor voy a cambiar de canal, creo que están pasando Los Simpsons.

11. El dolor de los demás es únicamente de ellos, y es irrepresentable.

12. La exposición curada por José Luis Barrios cuestiona la relación entre el dolor y la tecnología que lo representa. ¿Qué producen las imágenes del sufrimiento: compasión o indiferencia?, ¿nos concientizan o nos insensibilizan?, ¿ayudan en algo, cambian algo? El terrible acierto de la curaduría es que nos hace participes, y penosamente conscientes de ello, del mismo juego; nos convierte en voyeurs.

13. La obra Aliento, de Oscar Muñoz, nos recuerda que la memoria, que es puro lenguaje, es nuestra única manera de relacionarnos con los muertos. Y la memoria es individual, muere con cada uno. Y el olvido es paradójico: si olvidamos, corremos el riesgo de repetir los errores del pasado, pero a veces es necesario para poder continuar viviendo, para alcanzar, medianamente, la paz y la felicidad.
La exposición cierra con un golpe de gracia. La instalación Apostasis, de Rafael Lozano-Hemmer, nos devuelve a la infancia, edad de crueldad y feliz inconsciencia, al correr y brincar para tratar de alcanzar las luces que escapan de nosotros. Pero al salir nos enfrenta a la dura realidad de que somos observados, de que la mirada, para bien y para mal, en esta época del asedio de la imagen, puede ser ubicua, como Dios.

miércoles, marzo 04, 2009

Trigésima primera colaboración para x7

Banksy o el arte políticamente (in)correcto

El seudónimo con el que firma sus obras es Banksy, pero su verdadero nombre es uno de los secretos mejor guardados del arte contemporáneo. Hay quien afirma que se llama Robert o Robin Banks, pero también hay quien lo niega categóricamente. Se cree que nació en Yate, South Gloucestershire, cerca de Bristol, en 1974. Según Tristan Manco, Banksy es hijo de un ingeniero de fotocopiadoras y fue entrenado como carnicero, pero se vio envuelto en la creación de graffitis durante el gran boom del aerosol en Bristol a finales de los 80’s.

Una de las razones, tal vez una de las más importantes, por las que la verdadera identidad de Banksy es un secreto, es que es buscado por la policía en varios países del mundo, pues el trabajo que él realiza, las pintas con aerosol y la intervención del espacio público y museístico, es considerado un delito. Además, no podemos descartar el aura que brinda el secreto.

Lo cierto es que los graffitis de Banksy, realizados con la técnica del esténcil, son visibles en varias ciudades del mundo, y nos cuestionan fuertemente sobre dilemas éticos, morales y políticos de nuestra contemporaneidad –como su serie de ratas con actitudes francamente humanas que literalmente invadieron las calles de Londres, o sus pintas en las zonas devastadas, no sólo por los huracanes, sino por la miseria y el abandono, de Nueva Orleans–. Lo cierto es que ha logrado introducir clandestinamente obras apócrifas en algunas de las galerías más importantes del mundo; obras clásicas, canónicas, que el copia e interviene –como bucólicos paisajes donde agrega automóviles, cámaras de vigilancia o letreros pidiendo información a posibles testigos de horribles crímenes; o el jardín con un lago con nenúfares y un puente japonés de Monet, donde colocó en el agua carritos de compras y basura; o los Nighthawks, de Edward Hopper, donde ha hecho que los parcos clientes y el dependiente del Phillie’s volteen alarmados para ver a un hooligan, con la Bandera de la Unión impresa en los calzoncillos, que ha roto el ventanal con una silla; incluso, en una exposición de arte paleolítico, colocó una roca donde podía verse a un grupo de hombres “cazando” carritos de supermercado–.

Pero algunas de estas obras han sido expuestas en muestras propias, en Europa y en Estados Unidos, donde han alcanzado precios exorbitantes. Incluso, hay quienes han llegado a comprar edificios completos porque uno de los muros tiene una obra de Banksy –es decir, han comprado todo un edificio por una capa de pintura–. Lo cierto es que Banksy tiene el suficiente poder para colocar, en una de sus exhibiciones, a un elefante vivo, pintado como el papel tapiz de la habitación, argumentando que era una metáfora de la pobreza en el mundo –un gigantesco problema que nadie quiere ver–. Exhibiciones donde los ricos y famosos –la burguesía, por ponerlo en términos marxistas, precisamente contra la que la obra de Banksy parece revelarse–, se preguntan, copa de champagne y bocadillos de caviar en la mano, si tú o yo o él es Banksy. Por eso, otros artistas del graffiti, verdaderamente marginales, lo han acusado de venderse, de vender su obra, de prostituirla.

Porque la pregunta esencial en este caso es si el arte puede tener algún valor revolucionario, si puede generar un cambio en la sociedad, o si este supuesto valor se diluye en su valor estético, es decir, de contemplación, y, sobre todo, en su valor de mercado, económico. Tal parece que, no importa qué inquietante, inquisitiva, vanguardista o revolucionaria pueda ser una obra, siempre habrá un nicho de mercado para ella.

También hay un cuestionamiento acerca de los nuevos medios usados por los artistas. Décadas después del trabajo de Jean-Michel Basquiat y David Wojnarowicz, tal pareciera que el graffiti sería un medio bien aceptado en el mundo del arte, pero no cuando nos cuestiona demasiado. Por eso, una pinta donde aparecía un miembro del Ku Klux Klan, que Banksy realizó en Nueva Orleans, fue destruida rápidamente.

Sin embargo, cuando en las calles de Londres apareció un espectacular mostrando la cabeza rapada de Jade Goody, la celebridad de los realitys que está vendiendo su muerte, a causa del cáncer, como un espectáculo, al mejor postor, con el signo de la libra esterlina en la frente, rodeada de buitres y acompañada por la leyenda “Esto es Inglaterra”, y varios la atribuyeron a Banksy, su publirrelacionista lo deslindo del asunto de inmediato.

Para finalizar, les diré un secreto, con la condición de que no se lo repitan a nadie más: todos somos Banksy y nadie lo es; al menos, todos podemos serlo.

Si quieren apreciar, o aborrecer la obra de este talentoso, misterioso y, ciertamente, controvertido artista inglés, sólo tienen que buscar su nombre en la Red y el primer resultado que aparecerá será el de su sitio electrónico.

lunes, marzo 02, 2009

De Josep Fontana

GUÍAS DE LECTURA

Agradezco mucho a Manuel Rivas que me haya descubierto una guía de libros prohibidos, la del Opus, que desconocía. Debo admitir que, tras haber fracasado en el intento de leer Camino, no suelo frecuentar la literatura de la secta. Pero esto de un índice de lecturas condenadas es algo muy distinto y lo buscaré con interés, porque estoy seguro de que voy a descubrir en él muchos libros que merece la pena leer.

Me gustan los libros prohibidos, que son los que expresan las ideas del futuro que no acepta todavía el orden establecido, pero que ayudarán a construir el mundo de mañana. Como sucedió, por ejemplo, con l'Encyclopédie de Diderot, que, pese a las condenas y prohibiciones de que fue objeto, consiguió extender su influencia por toda Europa y ayudó a cambiar el mundo. Por lo menos en lo que se refiere a la parte más o menos racional de la especie humana, en la que no figuran, evidentemente, los redactores de índices de libros prohibidos.

Confieso que he aprendido mucho del Index librorum prohibitorum del Vaticano en su edición de 1948, que se mantuvo en vigor hasta 1966. Allí se prohíbe la lectura, bajo pena de excomunión, de Erasmo, Montaigne, Diderot, Hume, Balzac, Sartre, Spinoza, Tom Paine y de la mayor parte de los libros que importa haber leído. Se puede recomendar, por ello, a los jóvenes para que lo utilicen como un manual de las lecturas necesarias.

De un estilo semejante eran las listas de libros destinados a la quema por el nazismo o las que estableció Roy Cohn, el equívoco abogado colaborador de McCarthy -judío y antisemita a la vez- que inspeccionó las bibliotecas públicas de las Casas de América en Europa y dijo haber descubierto en ellas 30.000 libros procomunistas que había que retirar, incluyendo obras de Hemingway, Arthur Miller o Mark Twain (en especial aquel nefando cuento rojo que es El hombre que corrompió a una ciudad), con la desafortunada consecuencia de que algunas de las obras que hizo depurar, como La montaña mágica, La teoría de la relatividad o las de Freud eran las mismas que los nazis habían quemado unos años antes.

Pocos libros me han enseñado tanto acerca de la literatura universal como las Lecturas buenas y malas del padre Garmendi de Otaola, S.I. Allí se aprende que La Regenta "rebosa porquerías, vulgaridades y cinismo", o que Tolstói "es un incrédulo, racionalista, anarquista, nihilista, que declara guerra al cristianismo, porque éste enseña el amor a la patria", lo cual, como se ve, es un certero análisis de Guerra y paz.

Otro tanto diría de las listas de libros prohibidos de la España franquista, donde el entusiasmo por quemar y destruir libros llegó al extremo: en los primeros días del "alzamiento" el Abc de Sevilla publicaba una noticia que decía: "Los falangistas, al día siguiente de iniciarse el Alzamiento, recogieron en kioskos y librerías centenares de ejemplares, que fueron quemados como merecían". La incoherencia y la estupidez, propias de los censores de todos los tiempos y creencias, resultarían evidentes cuando se hicieran las listas oficiales, destinadas a depurar las bibliotecas públicas, con indicaciones tan extraordinarias como una que determinaba la obligación de eliminar del todo "la mal llamada literatura rusa", fuese roja o blanca.

En la primera revisión de bibliotecas que conozco, que es la de Valladolid en 1937, se prohíbe la mayor parte de Azorín, todo Baroja, Blasco Ibáñez, las poesías de Espronceda, Goethe, Kant, la Carmen de Merimée, la mayor parte de Gabriel Miró, Pardo Bazán, Pérez Galdós incluyendo algunos Episodios nacionales, La Celestina, las fábulas de Lafontaine, El Libro de Buen Amor, Valera, Valle-Inclán, etcétera. En las primeras listas de libros prohibidos en Barcelona, que le pasaron a mi padre en 1939 para que expurgase su librería -que, entretanto, hubo de permanecer cerrada durante meses-, figuraban Gandhi, Gogol, Maeterlinck, los hermanos Heinrich y Thomas Mann, Pascal (!), Rabelais, William Blake, Darwin (¡faltaría!) y, sorprendentemente, las novelas de Emilio Salgari, que eran toleradas en Valladolid pero estaban prohibidas en Barcelona.

Me gustan también otro tipo de guías que os informan de libros que no han sido prohibidos por la autoridad, sino relegados al olvido por el consentimiento general de la sociedad biempensante. Hay uno, realmente fascinante, que nos lleva por el mundo de lo que Raymond Queneau llamaba los "locos literarios". El diccionario de "locos literarios" de André Blavier, publicado en una colección que tiene un nombre tan prometedor como Le rappel au désordre, es un libro extraordinario. Los autores aparecen clasificados en él por actividades y materias. Hay los profetas, visionarios y mesías; los que se dedican a la cuadratura del círculo; los perseguidos y los perseguidores; los inventores, filántropos, sociólogos, etcétera. Toda clase de personajes singulares que exponen ideas fascinantes. Los profetas, por ejemplo, son impagables. Hay uno que asegura que Dios no es un puro espíritu, sino que vive arriba en los cielos, dotado de un cuerpo material, y que bebe, come y duerme igual que hacen los hombres. Y debía saber de qué hablaba, porque nos dice que él tenía contacto frecuente con el propio Dios. Hay otro que nos dice que "el reino de Dios es el reino de las cárceles" y que "antes del fin del mundo más de la mitad de la humanidad estará encerrada en cárceles". Una profecía que, si tenemos en cuenta que incluye en la categoría de cárceles los conventos, las escuelas, los seminarios, los cuarteles o las sectas, tal vez no sea tan loca como parece a primera vista.

En todo caso, una de las virtudes que tiene la lectura de este panorama de los locos literarios es la de convencernos de que las fronteras entre la normalidad y la locura son muy difusas y que tal vez sea razonable el consejo que se nos da en un grabado del siglo XVIII que figura al fin del libro: "El mundo está lleno de locos, y quien no quiera ver ninguno, que se quede en casa y rompa el espejo".

Tengo otras guías de este estilo, como The Chatto Book of Dissent, de Rosen y Widgery; Don't do it. A Dictionary of the Forbidden, de Philio Thody, junto a otras de carácter más informativo, como la Enciclopedia de la utopía, de los viajes extraordinarios y de la ciencia-ficción de Pierre Versins o el entrañable Dictionnaire rationaliste, entre cuyos autores figuran personajes como Langevin, Lévy-Bruhl o Jacques Proust.

Pero ninguno de ellos tiene la utilidad y el encanto de los índices de libros prohibidos, donde la estupidez de los censores resulta una guía segura para el hallazgo de la excelencia, que parecen oler igual que los cerdos descubren las trufas bajo tierra. ¡Benditos sean los censores que nos han descubierto tantos libros que merecía la pena leer! Y, de paso, gracias por haberme condenado. Son ya muchos los amigos que me han felicitado por esta distinción.

Josep Fontana es catedrático de Historia y director del Instituto Universitario de Historia Jaume Vicens i Vives de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona.

Publicado en El País, el 01-03-09. Para ver la versión original siga el link en el título de esta entrada.